Prometeo

Ángel Caído (Parque del Retiro – Madrid)

En realidad, la historia de Lucifer tiene mucho en común con el mito prometeico. Si nos fijamos en el yezidismo, que es mucho más antiguo que el propio cristianismo, pero mucho eh, el ángel caído se rebela contra Dios para poder otorgar la sabiduría al hombre. Aunque castigado en un principio, Dios vio que lo que hizo fue bueno y lo perdonó y le permitió sentarse a su diestra y disfrutar de su gracia por siempre. Y así debería haber sido también en nuestra religión. Al fin y al cabo, es gracias a Lucifer que el hombre puede discernir entre el bien y el mal. Fíjate bien, no hay mucha diferencia entre el mito del robo del fuego a los dioses y el del árbol de la ciencia, es que son idénticos. ¿Lo pillas? Es cierto que ambos responsables son castigados, pero no me jodas, Prometeo acaba siendo un puto héroe para el ser humano. ¿Y qué pasa con Lucifer? Pues que le ponen nombres como Perdición y Satanás y lo condenan a ser el tío más despreciable de la creación. No nos parece justo.

Sí, bueno. Te conocimos por una noticia en el periódico. Luego te vimos en la tele, como te llevaban esposada al juzgado. Se habló mucho de ti en las tertulias y magazines. Seguimos con gran interés tu caso. En realidad llevábamos tiempo buscando a alguien como tú. Te vimos ahí sentada en el juzgado, te oímos declarar ante el juez. Nos obsesionamos un poco. Coleccionamos todo lo que tenía que ver contigo. ¡Tenemos la pared de la habitación empapelada con tus fotos! Al principio no estábamos del todo seguros, pero cuando vimos tu rostro al escuchar la sentencia, nuestras dudas se disiparon. Tu forma de encajar aquello. Joder. Te estaban contando cómo iban a joderte el resto de tu vida y ni si quiera pestañeaste. ¡Qué huevos! Y la palabra se materializó en nuestras mentes: Sacrificio.

Sí, a eso vamos ahora. A ver cómo te lo explicamos. Nosotros siempre hemos sido bastante creyentes. Así nos educaron, esas cosas no las puedes elegir. Total, que nos empollamos el tema de pe a pa. Durante años. Y en algún momento llegamos a la misma conclusión. O sea, no puede ser que nadie se haya dado cuenta en todo éste tiempo de que hay cosas que no cuadran, que no encajan. Hay contradicciones, hay cosas ambiguas. En realidad, es una chapuza. Es que no sé ni por dónde empezar. ¿Sabías que en el hebreo antiguo escrito no hay vocales? Es una movida. El viejo testamento nos dice que el nombre de Dios es YHWH. Un italiano calculó todas las combinaciones posibles con esas consonantes:

Yahvah Yehvah Yihvah Yohvah Yuhvah
Yahveh Yehveh Yihveh Yohveh Yuhveh
Yahvih Yehvih Yihvih Yohvih Yuhvih
Yahvoh Yehvoh Yihvoh Yohvoh Yuhvoh
Yahvuh Yehvuh Yihvuh Yohvuh Yuhvuh

¡Por favor! No sabemos ni cómo se llama Dios en realidad. Y eso no es más que un pequeño ejemplo. Pero lo peor no es eso no. De pequeños siempre nos dijeron que debíamos buscar consuelo en la palabra de Dios. Y, bueno, al principio funcionaba, no te lo vamos a negar. Está bien eso de tener alguien con quien hablar y todo ese rollo. Pero con el tiempo, al darle vueltas al asunto, nos fuimos dando cuenta de que ese estímulo desaparecía para dejar paso a una sensación de desánimo. Como si tuvieras una piedra enorme en la espalda. Estuvimos de acuerdo en que Dios no nos tiene demasiada estima. No para de decirnos que somos indignos, que somos imperfectos, sucios y despreciables. Que no se puede confiar en nosotros, que somos, en definitiva, malas personas. Eso no mola. No mola que te estén machacando todo el día. Encima, va Dios y manda a su hijo para que le demos matarile. Dice que la idea era que nos redimiéramos de nuestros pecados. Pues no sé donde ha quedado eso. Aquí seguimos, sufriendo las consecuencias del pecado original, siendo igual de hijos de puta que antes. Y encima con cargo de conciencia. Ese era el verdadero objetivo. El sacrificio de Cristo hizo que todos los seres humanos fuéramos peores personas a ojos de Dios. ¿Nadie se ha dado cuenta de esto antes? No podemos creerlo. Cada vez que alguien hace algo bueno, desprendido, algo lleno de luz y amor, automáticamente, nos degrada un nivel más en la escala, nos hace peores a todos los demás. Así no hay salvación posible.

Cuando comprendimos todo eso supimos lo que teníamos que hacer. Aunque hubo otros, como el noruego ese, fue tu caso el que más nos interesó. Nos ha costado horrores conseguir que nos incluyeras en la lista de visitas. Pero bueno, ya estamos aquí y queríamos darte las gracias en persona. Tú serás la primera santa de esta nueva iglesia. Nos emocionó vivamente tu relato de los hechos. La forma en la que te sacrificaste abandonando a tu hijo bajo aquellos contenedores a una muerte segura de la forma más abyecta posible. Los orines, la basura y el nauseabundo detalle de las ratas nos pareció sublime. Lo despreciable de tu asqueroso delito ha conseguido que todos y cada uno de los seres humanos de éste planeta seamos un poco mejores ante los ojos de Dios. Ahora lo entendemos. Cada monstruoso acto del individuó acercará a la humanidad al completo un paso más hacia la salvación. Tu martirio será un ejemplo, tus lecciones no caerán en saco roto, todo tiene sentido, hemos comprendido la parábola, la lección. Prometeo, Lucifer, tú. Nos toca poner nuestro granito de arena por el bien del alma del hombre. Gracias.

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Una respuesta to “Prometeo”

  1. perogrullo Says:

    Acabo de sufrir una epifanía (¿se puede sufrir una epifanía? ¿existe la expresión? ¿sí? ¿no? me la pido). Cuando me pongo a escribir borracho siempre acabo sonando a poligonero valenciano. ¿Por qué?

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