Archive for 23 enero 2010

Estertores 3: Instinto

enero 23, 2010

Ya está disponible el tercer número de Estertores en todas las salas de espera de sus presidios favoritos, además de en los lugares habituales y en su web.

http://estertores.net/

Difundid la palabra.

Absolutamente nada

enero 18, 2010

No tengo nada que contar, se dijo a sí mismo. No tengo nada que contaros, os dijo a vosotros. ¿Ya está? ¿Esto es todo?, nos preguntó a nosotros. ¿Qué más podría decir?, me espetó a mí. No importa, empecé, no importa una mierda, no les importa una mierda. Ni a ti tampoco. Los demás se fueron en cuanto se terminó la bebida. Adiós, agur-agur. ¿Por qué invitas a esa gente? Son mis amigos. Ya veo. Entonces saqué la botella que tenía guardada en la granadera que llevaba a la bandolera. No pienso compartirla con esos.

La ciudad está ahí, se ve desde la ventana. Una vez, una mujer que aún no era mujer, pero creía serlo, me dijo que mis males procedían de las ciudades. De la ciudad de turno, vaya. No comprendí lo que quiso decir. Me dijo que yo tenía raíces de cemento, que así ningún árbol puede vivir. ¡Qué te mueres joder, qué te mueres! Bueno, en realidad, y aunque estuviéramos más allá del Canal de la Mancha, no me preguntes la razón, me lo dijo en euskera. Hiriak dira zure gaitzen iturria. Zeure porlanezko sustraiak izango dira zure hilobia. O algo así, ya no lo recuerdo bien. ¿Y qué le dijiste? En realidad, nada, absolutamente nada. ¿Qué había que decir? Ya. Nos acostamos unas cuantas veces aunque hace tiempo que no sé nada de ella. Ya veo. Absolutamente nada.

¿Sueles pensar en los demás? Últimamente, me doy cuenta, de que no pienso demasiado en nada. En absolutamente nada. Pero, dime, a qué ellos te refieres. Bueno, no sé. Siempre hay algún ellos. Los demás, los diferentes, los no-tú, ellos, no estos, ellos, no tú. Mmm. Solía hacerlo, pero me sobrevenía la impotencia. Sabes que eso es mentira, no es impotencia, siempre puedes hacer algo, por pequeño que sea. Tienes razón, no era impotencia, era simple desidia. ¿Sabes? Creo que no conozco a nadie, a nadie de ellos. Es triste. Creo que no daría nada por ninguno de ellos. Absolutamente nada.

Ayer soñé que me moría. ¿Te ha pasado alguna vez? Es horrible. Pero siempre me pregunto, al despertar, después de pasar el mal trago y la angustia, cómo coño sabe mi cerebro que eso es lo que se siente al morir. Tal vez no sea eso. ¿Y por qué, entonces, parece tan real? Nadie sabe lo que se siente al morir, no seas estúpido. ¿Acaso no pueden estar todas las sensaciones preprogramadas en nosotros? Eso que dices es terrorífico.

Se nos acabó la bebida y, algo borrachos ya, salimos a la calle, en busca de algo más que hacer. Como balas disparas con una pistola, algún rumbo seguiríamos, pero sin saber dónde o en quién impactaríamos. Sin saber si seríamos capaces de atravesar la superficie contra la que chocaríamos. Tal vez hiriendo, tal vez matando. Tal vez, simplemente, como balas de fogueo. Tal vez, simplemente, como chorros de agua tibia.

Dibujamos un mapa, con nuestros pies, sobre la ciudad que aquella mujer, que no era mujer sino mujercilla, o mujerzuela, o sólo una niña, pronosticó que me mataría. Nos mojamos y nos secamos, los bares estaban repletos, siempre estaban a tope, aunque no hubiera nadie. Aunque no hubiera nada. Absolutamente nada.

¿Qué será de ti? ¿Cuándo dejaste de mentirte? No puedes seguir sin engañarte un poco a ti mismo. Ahí reside el secreto de la vida y del mañana. No lo sé, al final se queda en caminar en círculos. Si no te mientes, al menos perdónate, o eso o te vas de aquí. No quiero llegar a ninguna parte, viajo a todas partes, pero nunca voy a ningún sitio. ¿No hay nada, ya, en lo que creer? Creo en todo, te lo digo en serio, en todo lo que se puede creer. Pero, pero… no puedes creer únicamente en lo que se puede creer. Te volverás loco. Te perderás. ¿Otra ronda?

Vivir está bien. Sí.

¿Y qué haces para matar todo ese tiempo? Bueno, hago de todo un poco, así que no hago nada en realidad. Algo harás. Escribo. ¿Mucho? No lo sé, a diario. Eso es bastante. Es demasiado, es… como los medicamentos, si abusas van perdiendo su efectividad paulatinamente. Pues haz algo más, lee. También leo demasiado. ¿Será posible? Claro, siempre que te des cuenta de que leer no sirve para nada. Para absolutamente nada.

Estás borracha. Tú también.

Voy a blindar mi puerta contra todas esas cosas. ¿Eh? La puerta, la puerta joder.

Me gustaría… me gustaría poder decirte, digo…, explicarte lo vacíos que son todos esos términos, todas esas ideas, me gustaría hacerte ver que nunca hubo razones, que tal vez nunca las haya, me gustaría quemarte viva. ¿Nos pedimos un taxi? Lo decía en sentido figurado coño. De todas formas, nadie nos espera, así que no me montes escenas.

Un, dos tres y… pam pam nan, pan pam.

No, no. No más correcciones. No más correcciones sobre ayer o sobre mañana sobre… eh… sobre la vida y la no-vida. Ya hemos visto como se empieza a caer…y… ¿hay sitio para los dos? Te puedes mojar los labios o no. Otra… emmm… otra ronda.

Es que…jajaja. Es que la culpa no la tengo yo ¡joder!… es que… somos como cables a tierra. ¿No? Sin eso… sin electrones, sin carga, que nos vaciamos y tal ¿no? No sé qué me estás contando, que soy de letras.

Errr…. ¿eh?

¿Sabes? Estaba ahí con mi amiga, sí, esa de ahí, y hemos pensado en reimplantar la frenología. ¿Te conozco? Y lo hemos pensado al ver tú cráneo, tan característico de… de… ¿Tú eres el colega de fulano? De… de… ¡gilipollas! ¿Perdona? Gilipollas. No te creas que por ser amigo de… Gilipollas. Como lo vuelvas a decir te voy a part… Gilipollas.

Y nos quedamos sin dinero. Y volvió cada uno a su casa. Y, de ayer, no aprendí nada.  Y es que me desperté hoy. Y no recordaba nada. Joder. Absolutamente nada.

BSO Segundo Cajón – vol 2. Desierto & Peyote

enero 1, 2010

Para empezar bien el año os traigo la segunda entrega de la colección que revolucionará las pistas de baile. Más música para paletos y gente que dispara armas mientras bebe de botellas con tres équises en su etiqueta. Link inside.