Archive for 29 junio 2007

Madre no hay más que una

junio 29, 2007

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sin título – Josu

Mi madre no era muy alta, no demasiado. Tenía los ojos de un azul-negro muy curioso. El cabello rubio. Solía darme un beso en la mejilla derecha (siempre la derecha) antes de salir para ir a la escuela. Un miércoles de verano me abofeteó hasta partirme un labio después de haber pintado el retrato de la abuela con mis plastidecor, nunca llegué a comprenderlo, siempre decía que había sido una vieja zorra.

Las bragas de mi madre olían a melocotón, y así lo corroboraron todos mis amigos después de pagar 25 pesetas cada uno. No cocinaba demasiado bien, pero ella se esforzaba. Era muy deportista, le encantaba nadar en la piscina del pueblo. Muchos señores mayores se acercaban a admirar sus curvas, algo deterioradas con la edad. Mi madre era muy bonita, tuve unas cuantas peleas con otros niños que lo negaban. ¿Qué sabrían ellos?

Aquel día mi madre me golpeó en la cabeza con una botella vacía de licor. “Ojalá nunca hubieras nacido”. No sé muy bien que quiso decir con eso. Me puse una toalla en la cabeza y guardé la botella con todas las demás que tenía debajo de su cama. Siempre me decía que las guardaba para el ratoncito Pérez de la gente mayor. Cogí mi cámara de vídeo y la seguí hasta la piscina.

REC.

Se quitó la ropa, pero no llevaba ningún bañador por debajo. Al tomar carrerilla para saltar se resbaló y golpeó la esquina de la piscina con el cuello. Se le partió. Me quedé un largo rato observando. La mitad de su cuerpo estaba en el agua. Era bonito. Después me entró sueño y me fui a casa, a dormir. Al despertar unos señores vestidos de negro me dijeron que mi madre se había ido a un lugar mejor. “Me alegro por ella” dije sonriendo. Todos se llevaron las manos a la cabeza. Pensé que yo también debía hacerlo, pero se enfadaron. Era gente extraña.

Han pasado unos años y mis nuevos padres no suelen estar demasiado tiempo en casa. En esos momentos de intimidad me apetece poner el video de mi madre en la piscina. A cámara lenta. Cuando empieza a resbalarse me gusta tocarme ahí abajo, me hace sonreír. Ahora ya no hay pesetas y mis amigos pagan un euro por hacer lo mismo. Sé que mi madre estará orgullosa de mí, en ese lugar mejor.

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Excusas

junio 18, 2007

= - unai
=-Unai

Mandas a los niños a dormir sin saber muy bien cual es la función que cumplen en tu vida. Besas a tu mujer/novio/follamigo/perro (táchese lo que no proceda) pero no puedes meterte en la misma cama. Vas al salón a ponerte un poco de whisky barato y a encenderte un Ducados Rubio. Oh, como te gusta rememorar esos tiempos en los que eras un maldito tío duro, cuando el mundo te lo debía todo, pero ay, las facturas te llaman.

Te rodeas de otra gente para que así los días no sean tan fríos. Discutes por el mando a distancia intentando acallar el pitido de tu oído. Preguntas por el trabajo, por las clases, para ahuyentar tus demonios. Pero te diste cuenta demasiado tarde, te habías construido “un oasis de horror, en medio de un desierto de aburrimiento”. Te han derrotado, de nuevo… y esta vez no hay forma de escapar, no hay a quien sobornar o partir la cara para salir por patas.

¿Cuánto tiempo puede vivir un hombre engañado? Y no es cuestión de orgullo, no es la primera vez que te toman el pelo. Pero ya basta de escudos humanos y rehenes como intercambio.

Sales de la casa, sonriente. Al final, siempre estás solo, siempre. ¿Pero acaso te gustaría estar en algún otro sitio? Debería de aprender a dejar de ponerme excusas, pero tal vez sea demasiado viejo para cambiar a estas alturas. Una ramera se te acerca corriendo y gritando:

– ¿Qué ha pasado?

La rodeas con el brazo que sostiene la botella, te giras y miras hacia atrás. La oscilante luz de las llamas ilumina tu rostro risueño. Los gritos de socorro de tu familia resuenan en la noche que deja paso ya al día. Debería de afrontar los problemas con algo más de seriedad, pero el fuego es siempre un recurso que está demasiado a mano. Perdí la cuenta de los pasados calcinados, pero oye, te sientes mejor cada vez que lo haces…

-¿Por cuánto me la chupas princesa?

Despedidas

junio 13, 2007

ojos sepia

Ojos Sepia – Ana

Subimos jadeando el último tramo de escaleras, estamos agotados, sin aliento. El maldito sudor me irrita los ojos y no puedo concentrarme. Entramos en la habitación cerrando la puerta a nuestras espaldas.

-Aquí se acaba todo.

Nos sentamos en el suelo y nos miramos fijamente. Puedo leer en sus ojos la desesperación, tengo que parecer fuerte… Joder, estamos muertos. Abre la boca para decirme algo pero el ruido de las pisadas subiendo las escaleras le hacen enmudecer. No pierdo ni un segundo y echo el cerrojo de la puerta, eso nos dará unos segundos, la madera parece sólida. Esperemos que lo sea…

Recorro la habitación como una rata enjaulada, sin saber muy bien lo que busco. Comienzan a golpear la puerta y de repente toda la confianza que inspiraba su solidez se viene abajo. En una de las paredes hay una ventana cerrada y al abrirla la luz me ciega por unos instantes.

-¡Una escalera de incendios!

Pero no soy idiota. Estamos en un noveno piso y la puerta cederá mucho antes de que lleguemos abajo, en la maldita escalera seremos un blanco fácil. Ella también lo sabe, me lo indica apretando mi brazo como nunca antes lo había hecho.

-Esto es lo que hay nena. Sólo nos quedan dos peones y el Rey, mientras que ellos traen el jodido tercer ejército de Patton.

Saco mi Colt del .45 y reviso el cargador, menos de diez balas. Esto va a ser gracioso. Abriré la puerta y les daré un buen susto, con suerte, puede que los retenga el tiempo suficiente para que ella escape.

-Vas a salir por esa puta ventana como alma que lleva el diablo.

-Yo me quedo, ¿Crees que voy a dejar que te hagas el héroe?

Le quito su pistola de la mano, me vendrá bien y ella no va a necesitarla.

-Vamos, corre.

En estos momentos es cuando más necesitas unas palabras de aliento, algo que llevarte al maldito infierno. Le doy la espalda y encaro la puerta. Ella se me acerca por detrás y me susurra al oído:

-Cuando vuelvas follaremos a lo loco untados en nata.

Y que me jodan si esa no es la mejor despedida posible.

Verde

junio 12, 2007

 bubamara-amets

Bubamara-Amets

Cierro los ojos y aprieto los dientes. Así es como se abren las puertas y se saltan los fosos. De esta forma puedes llegar a la ciudad donde las fachadas de los edificios son bañadas por la luz verdusca que emite la Luna. Donde llueve de abajo hacia arriba y el agua se acumula en el lado cóncavo del paraguas para, después, desbordarse y verterse hacia el cielo. No circulan coches por las carreteras y la gente no te habla. Aquí nadie puede atraparte. 

Pero cuando llega el cambio de turno vuelves al callejón y a las ratas. Al sabor del agua sucia que moja los labios de tu cara apoyada en un charco. Oyes las risas y notas el calor del cuerpo que se apoya en tu espalda, el hedor a alcohol en tu nuca, las palabras soeces susurradas en tus oídos. 

Entra sin miramientos, sin delicadezas, (y lo peor de todo) sin el lubricante natural gastado ya hace varias sesiones. La zona está irritada y puedes sentir los latidos que hacen bombear la sangre por las venas de tu sagrado agujero. Te han roto el sujetador y sus dedos aprietan sin la más mínima dulzura. Por octava vez. 

Primero cierras los ojos, luego aprietas los dientes. ¿Lo ves? No es tan difícil. La fricción se convierte en el ronroneo de un gato verde que te mira con indiferencia. Ella te espera en la esquina de la cafetería con su peinado a lo Anna Karina y sus ojos de Renée Falconetti. Te agarra de tu chaqueta y te mete en un servicio público. Cuando comienza el noveno tienes que despedirte de ella, pero eres feliz porque sabes lo que te espera cuando vuelvas. 

Pero el undécimo rompe algo. Notas la piel lacerada y los músculos desgarrados. Puedes diferenciar perfectamente entre el semen que te inunda y la sangre que viertes al suelo. ¡Crash¡ Algo se ha roto y por mucho que cierres los ojos y aprietes los dientes eres incapaz de huir. Ya no puedes correr hacia adentro, vas a tener que sentirlo, está vez de verdad. Vas a tener que posponer tu cita en el baño, aún te queda el duodécimo y no parece que le haga ascos a tu destrozado cuerpo.

“Vamos preciosa, te va a encantar”. Ya está dentro de ti.    

Revolución o Muerte

junio 10, 2007

Si no entiendes algo, puedes hacer que signifique cualquier cosa… - miriam

Si no entiendes algo, puedes hacer que signifique cualquier cosa… – Miriam

Todos han sido atrapados. Han caído de uno en uno, como unos malditos novatos. Pero conocían las posibles consecuencias de levantar la mano, de decir “hasta aquí”. Ahora sólo quedo yo, he esperado demasiado tiempo para tomar una decisión. Las paredes se te acaban derrumbando sobre la cabeza y el suelo se vuelve pegajoso. Ya no volveré a vivir aterrorizada, desengañada, mortificada por los “peros” y los “puede”. ¡No!

Los planos han sido fáciles, nada que un buen par de tetas no puedan conseguir. Estudiados y repasados. Memorizados. Algo complicado con todas estás voces recordándote que todo en lo que creías ha desaparecido, que tú eres la mejor prueba de ello. ¡Callaos! La culpa la tiene él, únicamente él. Uno no puede dejar de creer por unos pequeños contratiempos. ¿Dónde está la utopía? ¿Dónde está el sueño? Comienza mañana, a las 9:30, hora punta.

El detonador es algo rústico, pero funcionará. Las cargas están en su sitio. Creo en el amor, y antes de que termine el día de mañana vosotros también lo haréis. En toda revolución muere gente inocente, ¡seréis los mártires del romanticismo! Regocijaos pues. Los cadáveres calcinados y mutilados serán el abono de la pasión y el arrebato. El ayuntamiento, el museo nacional, todos serán pasto de las llamas hasta que acepten mis demandas.

Os demostraré que estabais equivocados. Que estás equivocado. Sé perfectamente que me sigues queriendo, a pesar de las palabras y los insultos. Todo volverá a ser igual después de mañana. Todo…

Si, creo en el amor, y tengo granadas, armas y explosivos. ¡Amadme bastardos!

No diga Fe, diga peletería

junio 7, 2007

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Sin título – Amaiur

Y al palpar sus arrugas se estremeció. Nunca tuvo miedo de morir, había comprendido y aceptado el inevitable girar de la rueda desde muy joven. Pero ahora una terrible duda la asaltaba. Al morir ¿iría al cielo con un cuerpo envejecido, decrépito? ¿Debería haber muerto más joven? Se echó las manos a la cara para ocultar la mueca de horror que se había dibujado en ella. Tantas oportunidades desperdiciadas. A sus 89 años nadie la había desvirgado aún, pero eso nunca le preocupó. Nunca, hasta éste día, hasta éste momento.

Permaneció pura e inmaculada hasta el día de su boda. Se casó pronto, a los 16 años, con un importante banquero cuarentón. “De muy buen nombre” le dijeron sus padres. Las ancianas le explicaron lo que su marido esperaba de ella esa noche. Pero al llegar a la cama se encontró a su hombre muerto, ahogado en su propio vómito. “Demasiado alcohol” sentenció el médico. Guardó luto desde entonces, tal y como le enseñaron en casa. Pero siempre mantuvo la fe. Ya se desquitaría en el paraíso, donde no faltan hombres de buen porte.

73 años han pasado, “tonta de mí” se reprocha mirando por la ventana. ¿Quién va a querer tocar a una vieja arrugada? Buscó concienzudamente en las páginas amarillas que siempre guardaba en el salón el número que aliviaría su tormento.

Corporación dermoestética , ¿dígame?

………….

Pero fue rechazada una y otra vez debido a su avanzada edad. “No hay nada que hacer” era la invariante respuesta de los especialistas. No podía perder el tiempo lamentándose. Compró una gran bolsa de caramelos con la que sedujo a la adolescente hija de la vecina. “Piel suave, cuerpo de ángel, cara de zorra” pensó para sí misma, “perfecta”. La dejó inconsciente con el rodillo para amasar el pan y la despellejó como sólo las viejas mujeres del campo saben hacerlo. Pasó toda la noche cosiendo, como sólo las afables ancianas saben hacer. Bloqueó la puerta de su casa con el sofá. Se vistió su nuevo traje, esperando sonriente a que la muerte llegará. Tranquila al fin. En paz, después de todo.

Cubos

junio 6, 2007

Cubos - Naroa

Cubos-Naroa

Salir siempre se hace pesado ya que lo acompaña una leve sensación de desasosiego, como si algo fuera a ir mal, ya me entendéis… Uno no acaba de sentirse cómodo al cruzar la puerta, debe pasar un tiempo, el nuevo traje debe dar de sí. Encenderme un cigarro, sentarme en el suelo. Estar (tal vez) más solo que de costumbre. Y rememorar de carrerilla, como citando un verso, las personas que han pasado por tu vida. Siempre suelen ser mujeres, cosas de los cromosomas supongo, lo hombres no poseen la combinación adecuada. Los pechos que has lamido, las nalgas que has acariciado. En fin, “el caracol asustado, se va perdiendo en la selva” que diría Lorca. Los nodos en los que se unen y se bifurcan esas historias parecen carentes de sentido, pero tampoco encuentro una razón por la que debiera de ser de otra forma.

Conclusiones vespertinas. Madurar es aceptar de una vez por todas el sinsentido de toda esta mierda ¿no? Y aunque no fuera así… ¿qué importa? Agnosticismo relativista. Y se queda uno tan pancho. Las palabras que nos llenan la boca pocas veces acaban saciando las preguntas más simples. Miles de páginas para intentarnos explicar un navajazo por un quítame allá esos polvos que nunca nada significaron. Pero nos sentimos tan bien.

En definitiva, el ser humano, como especie, peca de un error fisonómico inaceptable. La falta de otros dos ojos en la nuca. Tal vez así podríamos seguir andando sin dejar de mirar hacia atrás, nuestra mayor afición. Sobre todo, después de salir por una puerta. Y es que salir, siempre se hace pesado.

Empezando

junio 6, 2007

Segundo Cajón nace para dar cabida a un simple (y probablemente estúpido) proyecto, a saber: El autor recibirá imágenes y fotografías enviadas por otras personas para, a continuación, escribir sobre ellas como le dé la real gana. 

Éste que os escribe no es más que otro imbécil que se las da de escritorzuelo cuando tiene tiempo libre, con la malsana intención de hacerse el interesante delante de las mujeres (y con suerte, llevárselas a la cama). Veremos a donde nos lleva todo esto, ya que puede que con el tiempo el blog evolucione y se alimente de otras ideas con tan poco futuro como la que nos ocupa en este momento. 

Segundo Cajón es también un desesperado intento por parte de su autor para tratar de poner algo de orden y disciplina en su anárquico sistema de creación literaria. Movido hasta el día de hoy por sus más bajos instintos, su ritmo de trabajo ha sido calificado como enfermizo en el mejor de los casos. Esperemos que ahora, al haber creado un ser viviente necesitado de alimento para subsistir, comience a funcionar su instinto paternal.