fotoA – naroa
Nunca creí que pudiera volver a pasarnos lo mismo. Oh muñeca, estoy tan contento, ¿tú no? A decir verdad ya había empezado a acostumbrarme a esta vida sujeta a las leyes físicas de siempre. Bah, no te rías, tú siempre te has adaptado a los cambios mucho mejor que yo e incluso diría que te gusta tu trabajo. ¿Quién lo habría dicho hace unos años? Mírame, ya estoy hablando como un maldito jubilado. Mmm, creo que dejé la llave del baúl por aquí…
…
¡Qué recuerdos! Pásame el cargador, espero que no se haya estropeado con la humedad, imagina que gracia. Deberíamos tapiar las ventanas con unos tablones, podríamos usar las estanterías del salón, sólo nos hace falta un martillo y unos clavos, vamos, mueve el culo, miraremos en los cajones del estudio.
…
Claro, no todo fueron rosas y gorritos de cumpleaños, pero no fuimos nosotros los que escogimos, la verdad es que nadie nos preguntó, simplemente hay que saber batear las bolas que te lanza la vida, te vengan como te vengan. No llores, no llores por ellos preciosa. Se fueron hace tiempo haciendo lo que más les gustaba hacer. Fueron felices por unos instantes y eso es mucho más de lo que puede decir la mayoría de la gente. Sí coño, pudimos ser nosotros pero es tan inútil pensar en ello.
…
Aún conservo esa imagen en la retina, la primera vez que te vi, enfundada en tu ajado vestido rojo que dejaba poco a la imaginación. Jajaja. Sí, estabas cubierta de sangre y sudor, nunca eh visto nada más sexy. ¡Ey! No me pegues por decir la verdad, no soy ningún enfermo, es la maldita verdad.
…
Bueno, es la hora ¿no les oyes gritar y morder en la calle? ¡Estoy tan excitado! ¿Estás segura de que no quieres venir conmigo? Bueno, ya conoces las normas, pase lo que pase no abras la puerta si no oyes mi voz y sobre todo mantén el fuego vivo con lo que encuentres. Te dejo la escopeta de caza en el dormitorio.
Me voy. Me siento vivo, ¿sabes por qué? Ja. Porque esta es otra de esas noches nena, ya sabes, llena de zombis.